Sohem Kaguya Escolta del Raikage


Experiencia: Cantidad de envíos: 1745 Fecha de inscripción: 13/03/2011 Edad: 20 Localización: Kumogakure Empleo /Ocio: Actor, Preimpresionista de artes gráficas. Humor: Sincero. No suele gustar.
Ficha ninja Ryus(M):
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 | Tema: Recuerdos de un Kaguya. Amor y otros demonios Mar Oct 18, 2011 8:07 pm | |
| | Dato: | | | Como todas mis historias, la aparición y participación de los demás Users del foro, es con consentimiento.
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BREVE INTRODUCCIÓN
Sohem se encontraba repasando unos papeles en su oficina de Raikage. Observaba el parte médico de Setsuna, tras salvarlo de su última misión. Veía que Inuryü fue descalificado del exámen Chunnin, y una nota adjuntada a ese fichero que decía "Entrenar personalmente" La ficha de Yamato, Deidoshu y Reiko estaban selladas con un gran "EXAMEN" Tenía muchos contratos de misiones en la mano, y alguna que otra queja por el ruido de sus entrenamientos. Ordenó los papeles, los dejó sobre la mesa, bien colocados, y se dispuso a levantarse de la silla. Al hacerlo, sin darse cuenta, con una de las costuras del pantalón que vestía, abrió un cajón de esa mesa. Sohem se dirigió hacia la ventana, y miró su villa, dando un largo y profundo suspiro. Miró a las nubes, y pensó en cuánto le debía a Thanatos-Tomer, y que sería de él ahora... También pensó en Misaktor y una pequeña sonrisa se le dibujó en el rostro al imaginarlo, como siempre, sentado en su trono de hielo, escuchando inexpresivo a todos los ninjas de la aldea. De él, aprendió la paciencia y la serenidad. Tras darse la vuelta y encontrar el cajón de su mesa abierto, Sohem se acercó hacia él dispuesto a cerrarlo, pero se detuvo al comprobar que dentro del cajón, había un objeto que creía tener olvidado, o al menos oculto. Lo cogió con ambas manos. Era un hueso suyo, con forma de plato, del tamaño de la palma de la mano. Dentro del plato, se podían leer la frase grabada "Nos queda toda una vida" Sohem se sentó en su silla mirando el objeto. El tiempo, había hecho de él una persona seria, y reservada, pero él antes no era así. Y eso lo sabían pocos. Sohem dió paso a sus recuerdos...
CAPÍTULO 1
Era una noche fria, en Amegakure. Sohem, siendo un jounnin, estaba en una misión de infiltración en la aldea, junto con sus amigos de la infacia, Inuryü y Deidoshu. Los tres estaban detrás de un árbol, observando a un enemigo. Como era natural en la región, llovia. Sohem hizo una señas, a lo que sus compañeros respondieron con un movimiento de cabeza. Inuryü activo su sharingan y observó el paisaje. Ningún enemigo a la vista, aparte del centinela. Tras comprobarlo, devolvió el gesto a Sohem, y este a su vez, a Deidoshu. Deidoshu movió lentamente su sombra por el suelo, y consiguió atar al ninja que vigilaban. Con esto, Sohem disparó una falange de su dedo indice, de la mano derecha, hacia la nuca del ninja, que caía muerto. Al instante, los ninjas se movieron hacia donde estaba el cadaver, y avanzaban en esa dirección, hacia el campamento que custodiaba el ninja. Vieron 4 guardias más en la puerta de la tienda de campaña del campamento improvisado, y Inuryü no detectaba a nadie más. Con la lluvia lo tenían fácil. Sohem formó unos sellos, y un enorme dragón de agua se materializó frente a los 4 ninjas, que sacaron un kunai para cada mano. Ante la sorpresa de estos, dado que prestaban atención al dragón de agua, Deidoshu ató con su sombra a dos ninjas, e Inuryü atravesó a los dos restantes con su rasengan Hatake. Deidoshu realizó un movimiento como de abrazo a si mismo, haciendo que los ninjas se clavaran los kunais en las sienes. El dragón de Sohem se deshizo, formando un gran charco de agua, y este, se transformó en la misma materia, y se coló dentro de la tienda de campaña. Salió de ella, con el cuerpo de un hombre atravesado por sus huesos, y un pergamino. A la aldea, ahora Tras esas palabras, Deidoshu e Inuryü partieron cogiendo el pergamino, dejando al Kaguya solo.
CAPÍTULO 2
Ya había inspeccionado la zona hacia unos dias, y acabado con todos los ninjas que dormian. Una operación perfecta. Habían pasado dos días desde aquello, y Sohem estaba ahora en una taberna de un pueblo cercano, bebiendo a altas horas de la noche. En esto, entre trago y trago, percibió que al otro lado del bar estallaba una pelea. La pelea que más cambiaría su vida. Una muchacha morena, de grandes ojos y muy bonita intentaba soltarse de las manos de un grandullón que iba muy borracho. Después de varios comentarios obscenos, la chica logró soltarse y salir del bar, perseguida por el hombre, que la alcanzó justo a las afueras del local. El resto de las personas del establecimiento, miraban la escena ajenos a todo. La muchacha estaba tendida en el suelo, y el hombre grande la agarraba de una muñeca y forcejeaba con ella, justo en la entrada del bar. Sohem salió del bar andando, se puso detrás del hombre gordo y le dió dos ligeras palmadas en la espalda Lárgate Quiero hablar con usted ¡Vete de aquí o te mato muchacho! Dijo el hombre girándose para mirar a Sohem. Este, al ver al hombre girarse puso sus manos a los lados de sus oídos. El hombretón quedó quieto. De pronto empezó a sangrar por los oídos, y calló al suelo convulsionando. Sohem retiró sus manos con los implantes del sonido, y se agacho para clavarle un hueso en la cabeza al hombre grande, matandolo. Después dió un paso hacia la chica y la tendió la mano ¿Estás bien? Si... si... ¿como podré agradecérselo señor...? Sohem Mucho gusto, mi nombre es Aneles
CAPÍTULO 3
La noche no había hecho nada más que empezar para Sohem, y su nueva amiga Aneles. Los dos estaban en un monte a las afueras de la ciudad, riendo y hablando de sus cosas, contandose sus vidas ...y nunca más supe de ellos, supongo que morirían. Así que soy el único Kaguya vivo que queda Yo soy un poco negada con las artes ninja ¿Y eso? Soy del clan Yühi ¿Los expertos en Genjutsu? Si, esos ¿Y que problema tienes? No me gusta la violencia, no me gusta ver morir a las personas así como así Poca gente merece disfrutar de un regalo tan bello como es la vida ¡No hables así! ¿Por que no? Es la verdad. La gente buena muere, y los hijos de puta siguen destruyendo el mundo Si la gente no matara, viviríamos en un mundo mejor Una brisa de aire recorrió el lugar, dejando s Sohem callado Tienes razón Si no hubiera muertes, no habría venganzas, ni asuntos personales. Entonces tu trabajo no tendría sentido ¿Quieres dejarme en el paro? Jajajajaja no seas tonto Los dos se miraron, el mundo se paró unos segundos. Debían de llevar hablando horas. Me encanta la luna Dijo ella rompiendo el silencio A mi me encantan tus ojos
CAPÍTULO 4
Aneles se sonrojó y tras una breve despedida se marchó. Sohem alquiló una habitación en una posada en el pueblo, y se quedó unos días. Todas las noches, se encontraba con Aneles para ir al mismo lugar a charlar. Así pasaron 3 días más. Los dos se fueron conociendo. Él le mostró que su arte ninja, no era puramente letal, también podía crear arte. Ella le mostró los lugares más espectaculares con sus Genjutsus, sin hacerle el menor daño. Al cuarto día se despedían con un beso. Un beso largo, y apacible, que a los dos, los hizo olvidarse de todo el dolor del mundo.
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Ninguno de los dos quería marcharse. Pero Sohem debía volver ya a Otogakure, dos semanas fuera era demasiado. A la mañana siguiente cuando Sohem se disponía a partir, se encontró con Aneles a la puerta de su hotel, con unas cuantas bolsas. Ella se limitó a decir Me voy contigo La llegada a Otogakure fué bien recibida por todos, y la llegada de Sohem y su compañera al cuartel donde residían, más aun. Inuryü y Deidoshu abrazaron a Sohem, Yamato dió su bienvenida mientras hacía flexiones, e incluso Reiko se mostró educada y simpática con Aneles. Pasaron varios meses, en los que Aneles se negaba a participar en misiones, y se dedicaba a cuidar el jardín y ayudar a Sohem con la asignación de misiones. En el cabecero de la cama de Sohem, colgaba un plato de hueso, que llevaba grabado "Nos queda toda una vida" Aneles lo había colgado ahí, después de que Sohem se lo regalara y tallara. Mantenía charlas animadas con Reiko en los baños termales, soportando sorprendentemente los rudos modales de esta. Cocinaba con Deidoshu, y practicaba el uso de chakra con Inuryü. Yamato le pedía que le sumergiera en genjutsus donde tuviera que entrenar con peso para fortalecer su mente. Todos la aceptaban. Dos años después de su llegada, Sohem fué llamado a las puertas de la aldea, por que alguien no bien recibido deseaba entrar. En aquel lugar, tubo lugar una ligera pelea en la cual salió mal herido, pero victorioso. Algunos días después, un incidente en la hoja tuvo lugar, y Sohem sintió que debía ir.
CAPÍTULO 5
Después del incidente en Konoha, de Ban Mido vs Juli Uzumaki/Naruto/Law, Sohem volvió brevemente a su casa, a recoger lo último que le quedaba, y avisar a Aneles. Se dió cuenta tarde de que ella ya no estaba allí. Rastreó sus huellas por la villa, saliendo de ella, llendo al bosque, topandose al final, tras unas horas, con su cuerpo tirado en el camino, sangrando por el vientre, a punto de alcanzar las puertas de lo sagrado. Sohem... El ninja corrió hacia Aneles, y se arrodilló ante ella, al ver sus heridas intentó desenrollar su pergamino de invocación, pero la joven Yühi le detuvo. Es tarde... Además, no quiero que Seigaku vea esto... Aneles ¡que ha pasado! No tenía bandana... iba enmascarado, no vi su rostro... ¡Algo recordarás! Te quiero Y yo. Ahora vamos a sacarte de aqui Sohem Y con esa palabra, y el contacto de sus miradas, la joven Yühi sumergió a Sohem en un Genjutsu. O más bien un recuerdo. Se encontraban ellos, tendido en la cama de la habitación de Sohem, jugando a que mientras Sohem moldeaba sus huesos en la palma de su mano, ella hacía que una danza de pétalos de rosa los rodeara. Los dos se sonreían y se decían cosas tiernas. ¿Por que me muestras esto? Nuestro último recuerdo no debe ser lo que está pasando ¡No es nuestro último recuerdo! Al menos el mio si ¡Aneles! El recuerdo se hizo más intenso, tapando la conversación mental de los sujetos. Escenas desde que se conocieron, paseos, risas, momentos con el equipo, tardes en restaurantes, noches interminables entre sábanas. Todo se arremolinaba en los pensamientos de Sohem. Las imágenes cada vez fluían más rápido, y más rápido. Hasta que de pronto, se detuvo la ráfaga en Aneles, apoyada en el pecho de Sohem, tumbados en la cama. Ella miró al Kaguya a los ojos, y sonriendo le dijo. Te amo El Genjutsu desapareció con eso, y con él, la vida de Aneles. Su cuerpo se convirtió en pétalos de rosas en las manos del atónito Sohem.
FINAL
Las lágrimas de Sohem caían en el plato de hueso. Ya había vuelto a la realidad, sus recuerdos habían cesado. Estaba de nuevo en su despacho, sujetando el objeto con ambas manos, llorando incontrolablemente. Guardó el plato cuidadosamente en el cajón donde estaba, se giró y golpeó la ventana Yo también te amo Pese a que habían pasado ya varios años, el dolor era frecuente. El Raikage lloraba apoyado en la ventana de su despacho, mirando a su villa. Apretó los puños fuertemente Algún dia encontraré a quién lo hizo... Tras esas palabras se serenó y miró al cielo, era de noche y la luna llena reinaba en toda la villa, bañandola con su luz. Sohem miró la luna sonriendo y dijo A mi me encantan tus ojos
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