Rhen se encontraba ante las puertas de la aldea, había algo en aquel lugar que le atraía, tal vez fuera el espiritu solitario y abandonado que ambos compartian, ese sería su nuevo refugió y para su sorpresa no le desagradaba la idea.
Aquel lugar era totalmente diferente al resto de las aldeas que había conocido, Rhen tenía la sensación de que tras aquellas murallas se escondía un poder devastador, sonrió ante aquella idea, necesitaba más poder, debia conocer el camino que el destino le había encomendado como portador del Rinnegan y solo llegaría a él con más poder, había visto el poder que podía desatar el Nómada y él tenía el potencial de poder hacerlo si se esforzaba en conseguirlo.
- Eh vuelto maestro- no alzó demasiado la voz, pero sabía que el Otokage le habría escuchado.