Bien, tenía que llegar a mi nueva aldea, lo peor de todo fue encontrarla, aldea de la niebla, nunca mejor dicho, niebla por todos los lados y lo peor de todo que no me acostumbraba a eso. Suspiré buscando la entrada. Miré el mapa y le di vueltas y vueltas una y otra vez enfadada.
-AAAAAAAAAH PERO QUE ES ESTO!!- grite a punto de romper el mapa.
-EN ESTE MALDITO SITIO NO SE VE NADA!- dije desesperada.
Miré a los lados y solo veía la maldita niebla de siempre y sombras de árboles, y bosque en general.
Me aparté un poco mi pelo rosado de la cara y a largas zamcadas terminé echando a andar de nuevo. Debería de estar llegando ya. Los ojos se me iluminaron al ver las puertas a una pequeña aldea, parecía acogedora. Eché a correr y entré. Miré el mapa y .. por fin allí estaba! -SI! LLEGUÉ!- dije feliz tirando el mapa por los aires y mirando al rededor de la aldea explorando si había alguien. Allí la niebla aclaraba bastante más que de costumbre por lo que vi en todo el camino. Solté una carcajada en bajito de alivio por haber llegado aunque estaba algo cansada.